JMJ Lisboa!

1 Ago 2023

Este verano se celebró la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Lisboa, entre el 1 y 6 de agosto de 2023.  

Un encuentro mundial de jóvenes peregrinos, con la presencia del Papa Francisco y un millón y medio de personas reunidas de entre 150 países distintos. Durante la semana, nos acompañaron 30 cardenales, 688 obispos, alrededor de 10.000 sacerdotes, 25.000 voluntarios y 8.831 familias de acogida. Se trata de la mayor reunión católica a escala global desde su celebración impulsada por el Papa Juan Pablo II en 1986 (Roma). 

La verdad es que el Señor se sirve de todo. Por eso podemos decir que es un Dios personal, porque de entre más de un millón y medio de personas, me vio a mí y me consoló.

Testimonio de un joven peregrino

El día a día

En la llegada a Lisboa, 1.500 jóvenes de entre 70 parroquias de la archidiócesis de Barcelona tuvieron la oportunidad de participar en numerosos eventos. Cada cual favorecía una experiencia alegre, dinámica e introspectiva de diálogo con Dios. Los programas de actividades especiales (Rise UpFestival de la Juventud y Ciudad de la Alegría) introdujeron desafíos y muestras creativas de experimentar la fe. Los encuentros particulares de la diócesis (Visita al Santuario de Fátima, la Misa de Juventud de la Conferencia Episcopal Española, el encuentro de peregrinos de la diócesis de Barcelona, y la Misa de Acción de Gracias) permitieron flexibilidad y cercanía a los grupos pertenecientes a Cataluña. Todo ello confluyó en los actos centrales (Llegada del PapaVía CrucisVigilia Misa de Envío) donde el Papa exhortaba animosamente a los jóvenes a dejarse querer por Jesús: «En la vida, nada es gratis. Todo se paga. Solo hay una cosa gratis: el amor de Jesús». 

Muchas incomodidades, pero aun así, lo que predominaba era la alegría. No se entiende esa alegría en tales circunstancias si Cristo no está detrás.

Testimonio de un joven peregrino 

Su recorrido por la ciudad a lo largo de las jornadas supuso una oleada de energía y entusiasmo para todos los peregrinos. A pesar de encontrarnos agotados físicamente, escuchar al Papa nos inspiraba a seguir. Sus expresiones ahondaron en nuestro corazón desde el primer momento de su llegada el 3 de agosto. Cada ocasión traía profundas revelaciones a destacar:

«Dios nos ama, Dios nos ama como somos, no como quisiéramos ser o como la sociedad quisiera que seamos. ¡Como somos!»

El avance de nuestro peregrinaje se hizo cada vez más completo, con espectáculos, conferencias, catequesis, momentos de oración y celebraciones sacramentales. Aunque, el culmen del camino aguardaba en el Parque Tejo. 

Fue el sábado por la noche, ya en la explanada, cuando me di cuenta de lo que era la JMJ. La JMJ no es un retiro de intimidad, un rato de tú a tú con Cristo. La JMJ es caos, espera, incomodidades, pero sobre todo es convivencia con la juventud de la iglesia. Qué bonito reunirnos tantos jóvenes para rezar juntos. Qué bonito reunirnos tantos jóvenes alegres, esperanzados y con ganas de contagiar esa felicidad. Qué bonita es la entrega de tantos voluntarios y responsables en el servicio gratuito a Dios.

Testimonio de un joven peregrino 

La Vigilia y la Misa de envío dieron el cierre a una semana de mucha intensidad, fuerte entrega y reparación. Bajo el cielo de Campo da Graça, hubo lugar para los últimos ofrecimientos y conversaciones, que despedían la experiencia de discernimiento y transformación en comunidad. Las jornadas continuarán con el Jubileo de Roma en 2025 y la JMJ de Seúl en 2027. Hasta entonces, seguimos unidos en oración por el Espíritu Santo, y alentados por la gracia de Dios, sea cual sea nuestro camino o circunstancia.

Me da mucha alegría verlos. ¡Gracias por haber viajado, por haber caminado, gracias por estar aquí! Y pienso que también la Virgen María tuvo que viajar para ver a Isabel: «partió y fue sin demora» (Lc 1,39). Uno se pregunta: ¿por qué María se levanta y va deprisa a ver a su prima? Claro, acaba de enterarse de que la prima está embarazada, pero ella también lo está. ¿Por qué entonces va a ir si nadie se lo pidió? María realiza un gesto no pedido, no obligatorio, María va porque ama, y «el que ama, vuela, corre y se alegra» (Imitación de Cristo, III, 5). Eso es lo que nos hace el amor.

Papa Francisco

Ignacio Pont Rademakers

Estudiante de comunicación y humanidades